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Caso ilustrativo No. 61 Masacre de la aldea Ilom, Chajul

“Ustedes no dicen nada, no declaran nada y allí están los guerrilleros, ¿ve?; todos los que están muertos son puros guerrilleros, allí están sus papás, sus padres, sus hermanos, porque no los declaran, están muertos, ve, tirados allí. Dicen ustedes que no hay guerrilleros, que no hay nada, entonces ¿por qué están muertos estos?, dijo el subteniente”.

I. ANTECEDENTES

La aldea de Ilom, ubicada en el municipio de San Gaspar Chajul, departamento de Quiché, existe antes que se desarrollara la colonización española. A finales del siglo pasado la comunidad recibió una importante inmigración de población indígena maya pobre en busca de terrenos de mayor fertilidad.
Desde el siglo pasado, debido a la aplicación de políticas gubernamentales de apoyo hacia el cultivo de productos de exportación, la comunidad fue despojada progresivamente de sus terrenos comunales. Esto dio origen a constantes reclamos por parte de la población ante los gobiernos local y central para la restitución de sus tierras. En 1915 se registró el primer conflicto de tierra planteado en contra de quien aparecía como propietario, Lizandro Gordillo Galán, secretario de la municipalidad de Chajul. El Juzgado Civil, en la sentencia, ordenó a éste restituir a la población de Ilom el goce de sus derechos de propiedad. La Corte de Apelaciones confirmó la sentencia. Sin embargo, en 1929 la Corte Suprema de Justicia falló en contra de la comunidad indígena.
En el presente siglo los reclamos y peticiones de la población no tuvieron respuestas justas por parte del Estado. En 1932, después de un intento de medición de la tierra, al que se opusieron los indígenas, murieron tres personas de la comunidad, se dice que a manos del finquero Lizandro Gordillo y el ingeniero medidor, aunque fueron acusados por este hecho ocho pobladores de la comunidad. A partir de esta fecha hasta los años setenta, la población dejó de reclamar sus tierras.
A partir de 1972 hubo presencia de la guerrilla en el municipio de Ixcán, que luego se extendió a la región ixil. El 7 de junio de 1975 el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) ejecutó a José Luis Arenas Barrera, propietario de la finca La Perla, ubicada en el municipio de Chajul. El “ajusticiamiento” de José Luis Arenas fue un hito en cuanto al enfrentamiento armado en la zona: “…Ya allí empezó la violencia, más que todo le echaron la culpa ya a la gente, y no es la gente de esta aldea, sino otros grupos que mataron al patrono, pero le echaron la culpa a la gente, entonces allí vinieron a matar a toda la gente”.
Desde este hecho, parte de la población se acercó más a la guerrilla y ésta realizó un trabajo político en las aldeas (charlas, propaganda armada y constitución de bases de apoyo y colaboradores organizados). El tipo de apoyo prestado por la comunidad fue de abastecimiento de alimentos. Según un declarante que habita en Ilom, “algunas personas dieron su comida solamente, ninguna gente de acá agarró arma, sino que sólo comida les dieron a la guerrilla”. Otra parte de los habitantes de Ilom no se adscribió a la guerrilla, y muchos se mantuvieron fuera de la insurgencia.
En 1979 los dueños de la finca La Perla establecieron vínculos estrechos con la Institución Armada y por primera vez un destacamento militar provisional fue instalado dentro de la finca, que tendría carácter definitivo en 1981. En esta misma finca se constituyó la primera Patrulla de Autodefensa Civil del área. Según un declarante, cercano a José Luis Arenas: “…Me recuerdo tan bien de las palabras del coronel Gramajo: ‘¿Cómo le voy a dar armas yo a esta gente? Imagínese que se nos volteen después’ Entonces yo le dije: ‘Yo me comprometo a traerle a usted una lista de los nombres de personas a quienes yo personalmente le garantizo con mi vida que no se van a voltear’. Y fue así como se estableció la primera patrulla”.
A partir de 1981 se generalizó la represión contra los pobladores de Ilom que se consideraba tenían vínculos con la guerrilla. El 11 de enero de 1981 un grupo de soldados, provenientes del destacamento instalado en la finca La Perla, ingresó a las once de la noche en la comunidad. Detuvieron a 20 personas, las ejecutaron y las arrojaron a un arroyo cercano a la finca La Perla. En el mismo mes de enero las tropas ejecutaron a 16 personas, que fueron quemadas en el interior de sus casas. El 14 de febrero del mismo año ejecutaron a dos personas más.

II. LOS HECHOS

El 23 de marzo de 1982, unos 40 soldados, con apoyo de 20 patrulleros civiles del destacamento militar ubicado en la finca La Perla, tomaron la aldea Ilom a las cuatro de la mañana, cercándola, para evitar que cualquier persona pudiera escapar. Los soldados y patrulleros entraron en cada una de las casas, levantando a sus moradores y concentrándolos en la plaza central. A las seis o siete de la mañana todos los habitantes de Ilom, que en esa época sumaban entre 1,800 y 2,000 habitantes, se encontraban en la plaza, siendo separados los hombres de las mujeres y niños. Los primeros fueron encerrados dentro de la iglesia católica, mientras que las mujeres y los niños en el juzgado. A continuación, en palabras de un sobreviviente, “agarraron a tres personas y les dijeron: ‘Andá mostrá la gente que está metida con la guerrilla’ … Uno de ellos dijo: ‘Yo no sé, yo no puedo contar porque no sé nada, no sé qué gente está metida con la guerrilla y qué gente no, porque yo nada más estoy en mi casa’. Entonces los soldados le dijeron: ‘Si no vas a mostrar a la gente te vamos a matar’, y le mataron. Las otras dos personas dijeron: ‘Está bueno, te vamos a mostrar pero si no vas a matar a mí’ y allí empezaron a mostrar. Uno se llamaba Dominico Sánchez, él es el que mostró, otro se llamaba Carlos De León, pero ya es finado, los mismos soldados los mataron a los dos”.
Estando dentro de la escuela, el oficial a cargo de la operación hizo que le llevaran a los hombres reunidos en la iglesia, de dos en dos. Allí revisaba si las personas se encontraban en una lista de nombres o si eran reconocidas por Carlos de León, quien estaba con una gorra pasamontañas, y por Dominico Sánchez, con la cara descubierta. Si las personas no eran identificadas por ellos o no se encontraban en la lista, eran puestas en libertad y enviadas a reunirse frente a una carnicería que se encontraba en las inmediaciones de la plaza. En caso contrario, la persona identificada era ejecutada en el acto, de un disparo en la frente, a manos del mismo oficial a cargo. Las ejecuciones continuaron ininterrumpidamente hasta que se acumularon varios cadáveres en la escuela. Las personas liberadas sacaron los cuerpos, que eran arrojados en una inclinación del terreno que mira al centro de la plaza. Las ejecuciones continuaron hasta que terminaron con las personas identificadas.
Mientras tanto, las mujeres encerradas en el juzgado observaban la muerte de sus esposos, hijos y hermanos. Los soldados vigilaban desde el exterior que nadie pudiera salir.
A las dos de la tarde los soldados acabaron de ejecutar a todas las personas que supuestamente colaboraban con la guerrilla. Luego, dejaron en libertad a las mujeres, enviándolas a reunirse con los hombres que habían sobrevivido frente a la carnicería.
En total fueron ejecutados 96 hombres de la comunidad.
Estando todas las personas sobrevivientes de la masacre reunidas en la plaza, el oficial a cargo se dirigió a ellos diciendo, según un sobreviviente:
“Ustedes no dicen nada, no declaran nada y allí están los guerrilleros, ¿ve?, todos los que están muertos son puros guerrilleros, allí están sus papás, sus padres, sus hermanos, porque no los declaran están muertos, ve, tirados allí. Dicen ustedes que no hay guerrilleros, que no hay nada, entonces ¿por qué están muertos esto?, dijo el subteniente”.
Por indicaciones del oficial responsable de la operación, los sobrevivientes de la masacre fueron instruidos para sepultar a sus seres queridos en cuatro fosas comunes. El entierro fue apresurado y no se observaron las formas rituales de la población indígena. Habiendo terminado de enterrar los cuerpos, el oficial se volvió a dirigir a la población superviviente, obligándolos a traer alimentos a los soldados. Más tarde, según el mismo declarante: “Dijo él, ‘a las tres de la tarde vamos a quemar las casas, ustedes vean a dónde se van, se van para Chajul, se van para la Costa, se van para Barillas
o ven para dónde agarraran, váyanse los que no murieron, porque a las tres de la tarde vamos a quemar todas las casas”. Entonces quemaron todas las casas con todo lo que había dentro: “Nuestras chamarras, nuestras camas, nuestros petates, nuestros machetes, sombreros, café, frijol, hacha, todo…”
La mayoría de los animales domésticos, dinero, aparatos eléctricos, incluso ropa de las personas fueron sustraídos por los soldados y llevados a la finca La Perla.

III. HECHOS POSTERIORES

Parte de la población se refugió en las montañas, con preferencia en las cercanías de Ixtupil, Cabá y Santa Clara, y de las Comunidades de Población en Resistencia (CPR). La otra parte, la mayoría, se trasladó a la finca Santa Delfina (anexa a La Perla), donde los pobladores permanecieron durante un año trabajando como mozos.
Debido a un cambio de política gubernamental, en aplicación al plan de campaña Firmeza 83, que promovió el reasentamiento de las poblaciones que se desplazaron en 1982, la comunidad de Ilom volvió a su lugar de origen, un año después, el 15 de marzo de 1983. El Ejército estableció un destacamento en Ilom y construyó una galera para alojar a la población reasentada. La modalidad en la ubicación de las viviendas fue modificada en función del control de la población: las casas fueron construidas una a la par de la otra, de modo que los moradores quedaron concentrados en un espacio muy reducido. Para realizar la reubicación de las construcciones el Ejército se valió de las autoridades civiles establecidas; el alcalde municipal de Chajul fue a la comunidad y aconsejó que, según cuenta un declarante: “Ahora antes de la violencia siempre vino la guerrilla … mejor vamos a quedar junto, se pusieron a valorar una cuerda o media cuerda y obligaron a la gente a vender su sitio, algunos que no quisieron vender su sitio fueron obligados y se dieron a otras personas”.
Asimismo, se organizaron las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) para vigilar a la población y para colaborar en las operaciones militares del Ejército: rastreo de la población desplazada y refugiada en las montañas cercanas, su detención y reasentamiento en sus lugares de origen.

IV. CONCLUSIONES

La CEH llegó a la plena convicción de que el 23 de marzo de 1982, 96 hombres, desarmados e indefensos de la comunidad de Ilom, fueron ejecutados por efectivos del Ejército, en violación de su derecho a la vida.
La masividad de la matanza contra los habitantes de la aldea Ilom, la quema de todas las casas, milpa, bienes y el desplazamiento forzado de los pobladores demuestran la intención del mando responsable del Ejército de eliminar parcial o totalmente a este grupo étnico. El conjunto de estos actos determina su carácter genocida.
La CEH considera que los militares no tuvieron justificación alguna para realizar actos como los narrados en el caso, aún cuando la guerrilla haya tenido presencia en la zona y los pobladores le hayan prestado apoyo.
La CEH considera que, dadas las circunstancias relatadas en el caso, este ilustra la aplicación de los planes Victoria 82 y Firmeza 83 en el área ixil. En virtud de estos planes, el Ejército creó fuerzas de tarea específicamente destinadas a ejecutar operaciones militares, con el objetivo principal de aniquilar las bases de apoyo de la guerrilla, incluyendo la ejecución arbitraria de civiles indefensos.
Finalmente, la circunstancia de que finqueros apoyaron la creación de las PAC y facilitaron la instalación de un destacamento militar en la finca La Perla, revela la estrecha vinculación entre sectores de finqueros en la lucha contrainsurgente.

LISTADO DE LAS VÍCTIMAS

Ejecución arbitraria, privación de libertad
Antonio Caba Diaz
Antonio Caba Ijom
Antonio Caba López
Antonio Caba Méndez
Antonio Guzmán
Antonio Solís
Baltazar Tum
Bartolome Ijom
Bartolome Ijom Ijom
Bernal Gallego
Diego Acabal
Domingo Ijom
Domingo Rivera Batz
Domingo Sánchez Mendoza
Fabian Acabal
Francisco Caba Ramírez
Francisco Ramírez
Francisco Rivera
Gabriel Asicona
Gaspar Caba
Gaspar Solís
Gaspar Solís
Juan Sánchez
Lorenzo Hernández Hutuy
Manuel Diaz
Manuel Hernández
Matías Sánchez Méndez
Pedro Asicona
Pedro Caba Rivera
Pedro Canay Asicona
Pedro Diaz
Pedro Diaz Hu
Pedro Diaz Mendoza
Pedro Gallegos Rivera
Pedro Hernández
Pedro Rivera Solano
Pedro Sánchez
Pedro Sánchez Solano
Pedro Solís
Salvador Ramírez
Samuel Caba
Tomás Hugo Sánchez
Tomás Caba López
Tomás Caba Rivera
Tomás Mendoza
Víctimas colectivas/desconocidas: 51

Enlaces Externo

http://raulfigueroasarti.blogspot.com/2012/03/el-23-de-marzo-en-nuestra-memoria.html